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Mostrando entradas de marzo, 2017

Yo no estuve

Cuando la valentía era canción, poesía. Cuando desaparecer era consecuencia. Cuando los argentinos éramos derechos, pero no humanos. Cuando la desidia se disfrazaba de orden. Cuando cerrar los ojos era el arma, y el silencio, la bala que mata. Cuando se diluían como azúcar en café, pero el gusto amargo no se iba, no se fue. Cuando los pañuelos blancos danzaron y los corazones de las mujeres gritaron. ¿Cuándo fue que yo no estaba ahí? ¿Vos estabas? ¿Vos hablaste? ¿Vos gritaste NUNCA MÁS? Y acá estamos, porque la memoria no conoce de generaciones, la memoria se caga en el ciclo de la vida. Porque la memoria se reproduce, pero no muere en un cuerpo. La memoria no termina con el punto final de un libro, ni desaparece en las cenizas de un archivo quemado. "La memoria pincha hasta sangrar a los pueblos que la amarran y no la dejan andar libre como el viento" Yo no estuve, pero no olvido.

De los laburos más complicados

Trabajo. Una palabra sufrida, agotadora. Un mandato que abruma, que exige, que implica esfuerzo, dedicación, constancia, acción. "Tenés que trabajar para tener plata", "tenés que trabajar para ser un buen profesional", "tenés que trabajar para ocupar ese cargo que tanto deseás, y después para alcanzar el otro que vas a desear aunque, en el fondo, te aburre de sólo pensarlo", "tenés que trabajar para perder esos kilos que te incomodan por comprarte un jean que no te entra sólo porque era el talle más grande que vendían", "tenés que trabajar para superar ese trauma", "tenés que trabajar para mantener una relación estable", "tenés que trabajar para olvidarte de ese amor que te dejó como una planta después de un día de lluvia, goteando" ¿Vivir es un trabajo? ¿Se pueden tomar vacaciones de la vida? ¿Y si trabajás de lo que te gusta? ¿Y si vivís como querés? ¡Hay que trabajar duro para eso! En vez de pensar en cómo esc...