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Mostrando entradas de 2018

Calladita

Calladita. Más fina. Más adorable. Más mujer. Calladita. Así estás bien, calladita. En la mesa, calladita. Con una sonrisa. Nos gusta verte siempre alegre. Alegre y calladita. Sos más linda calladita. Vestidito y calladita. Bien peinada y calladita. Las uñas impecables y calladita. ¿Los hombres hablan de política? Vos entendés todo, pero calladita. ¿Te enojás? Queda feo una mujer tan linda como vos y enojada. ¿Ah no estás enojada? ¿Sólo querés opinar? Ay, pero opinás y parecés enojada. Como que te crispás, das histérica... Vos me entendés. Entonces, calladita, mejor. Calladita en la mesa. Calladita en la calle. Calladita en las redes sociales. Sonrisa y calladita. Cocinita y calladita. Selfie en Instagram, felicidad y calladita. Mostrá siempre felicidad. Calladita y si hablás, que sea para decir algo lindo. Porque las mujeres somos alegría. Las mujeres somos puras. ¿Tenés deseo sexual? No lo cuentes, no lo digas, calladita. ¿Pensás diferente a los demás? Te van a tild...

Reivindicación del ego

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Lunes feriado a la noche. Ayer volví de un viaje de trabajo en el que estuve nueve días con el cuerpo y la mente en servicio a los demás. Y esta es la mentira n°1 de este texto. Quizá, la última. Tal vez me creí el cuento que dice que hay que ocupar la mente en cosas productivas para poder apagar la cabeza, pero lo cierto es que, en la última semana, estuvo tan encendida como el sol de un mediodía de enero.  En este viaje, el exterior me impuso una palabra que no puedo, ni quiero, dejarla librada al viento:"deconstrucción". Si bien no me siento aún preparada para sacar conclusiones sobre ella y sus efectos en mí, la proceso todos los días, la huelo, la pronuncio y no me da respiro. Pero traje otra palabra que apareció en mis sueños y en mis despertares y que no deja de hacerme preguntas: el EGO. (hola, ego) Una palabra que la mayoría entiende por un exceso de autoestima aunque yo siempre pensé que el ego era todo lo contrario al amor propio. El ego, para mí ...

Que atraviesa

El humo de una bebida caliente en invierno. Un rayo de sol en medio de la tormenta. La sonrisa aliviada, la piel que atraviesa. Un cuento en el que el nudo fue el desenlace. El abrazo construyó. La palabra nos envolvió.  El beso, dulce, quebró. Ojos salvajes, aire inmaduro.  Cambiemos el patrón, giremos el mundo. 

Querida jaula: te abro o no te abro

Hace unos días empecé un libro que ya había arrancado a leer varias veces y siempre lo abandonaba a la mitad. Suelo hacer eso y no solo con los libros. En este caso, es el "Tratado de ateología", de Michel Onfray, que habla -por supuesto- de la NO creencia en Dios. Una mañana de este invierno que se me hizo eterno, las frases de la página 40 me quedaron resonando: "Así pues, Dios durará tanto como las razones que lo hacen existir...Sus negadores, también"; "¿Y el ateo? Dudar coexiste con creer. Afirmar e negar, saber e ignorar: un tiempo para la reverencia, otro para rebelarse... " Y ahí me detengo, porque resulta que nos rebelamos contra algo que existe, así sea en nuestra mente. Y me pregunto, entonces, si fue necesaria la esclavitud para que se comience a hablar de libertad; Si jamás nadie hubiera luchado por la igualdad sin la injusticia; Si la expresión no vive sin la represión; Si las ganas de salir de la jaula parten de una jaula, siempre. Pero...

"El cuerpo habla"

Esto lo escribí el último verano para la revista digital "Revoltzine" https://www.revoltzine.com y lo comparto acá porque cuando escribo, todo es más lindo. "Hace unos días cumplí 30 y tengo rosácea. Soy capricornio, con ascendente en capricornio, estudié periodismo, escribo de vez en cuando y trabajo en una agencia de Comunicación y Relaciones Públicas. Mi familia y algunos amigos me pusieron la etiqueta de hippie, relajada y despreocupada que va por la vida de evento en evento. Y empecé por la edad. De manual, ¿no? Sí. Y seguí por la rosácea. Ahí fui más original. La rosácea es una enfermedad crónica de la piel. No tiene cura y si no se trata, puede empeorar. Me la diagnosticaron cuando tenía 15 años porque me ardían un poco las mejillas y estaba coloradita. Una pavada. Jamás me preocupé, sobre todo, porque mientras mis compañeras estaban llenas de granos típicos de la adolescencia, yo tenía una piel de porcelana. Bueno, o así me decían. En 2013, tuve un pequeñ...

Y todo vuelve a empezar

Hojas en blanco, lápices de colores y la vida entera por vivir. Aún así, con el elixir en la mesita de luz y un amor propio que no para crecer, tengo la pésima costumbre de caminar por las piedras descalza y sin un rumbo fijo. El rumbo es el  para qué y el mío está un poco manchado y me lleva a lugares cómodos y conocidos, lleno de excusas y corazones rotos. Como siempre dice mi sentido común, "si hay sombra de un lado, es porque del otro hay mucha luz". Y la luz es consciencia y mi consciencia está tan activa, que me tira alertas y notificaciones para que cambie el chip cuando intento autoboicotearme. Y todo vuelve a empezar y siempre hay otra oportunidad de hacer algo bien,  algo distinto, de decir lo que siento, de abrazar a quien quiero, de jugar como antes, de poner cada cosa en su lugar. ¿Hay un lugar para cada cosa? Es gracioso, pero durante mucho tiempo me peleé fuerte con esa idea. Para mí nada tenía un lugar o regla establecida, ni los objetos, ni las ideas, ni...

Para tomar carrera

Dicen que a veces hay que retroceder para tomar carrera y estoy segura de que es el motivo real por el cual volví para atrás.  Porque no soy la misma y puedo jugar a ser la nena caprichosa de siempre que hace berrinche para que los demás hagan exactamente lo que quiere. Puedo jugar a ser pero no SER.   LA RESISTENCIA. El cuerpo habla y, aunque hace tiempo se había dormido, ahora despertó y volvió a castigarme la piel. Es otro aviso de que estoy cambiando y que no va a ser fácil, amiga. Bancatela, porque la chica se quedaba escondida todo el día detrás de la pantalla de una computadora, la víctima que no se quería nada, la desorganizada, la rebelde que está en contra porque sí,  todavía está, no se fue y quizá no se vaya nunca. La otra tiene que resistir, la que sale a correr, la que toma agua, la que está 100% convencida de lo hermosa e inteligente que es, esa, que se levanta y hace lo que quiere porque nada le da paja. Esa es la que te hace bien. Todo eso me dij...

Semana 1 y monedas: la regla de los dos minutos

Me comprometí a compartir semana a semana cómo es esto de vivir la vida de verdad y eso es lo que intentaré hacer. Pero ¿qué es vivir la vida de verdad? ¿No estamos todos vivos, de verdad? Ya pasó más de una semana y recién escribo ahora, porque tengo un poco más masticadas algunas emociones que vinieron de visita, sin avisar y todas juntas. Y, aunque no las esperaba, algo me dice que sí estaba preparada para recibirlas. MOVIMIENTO Y de golpe, en un lunes pegajoso me sonó la alarma del celular a las 7.45 am y la cama no me absorbió, como siempre lo hacía. Ese lunes decidí calzarme las zapatillas e ir a caminar al parque. WTF? ¿Desde cuándo Gisela Etlis se levanta antes de las 9, va a caminar al parque, vuelve a su casa con tiempo para ducharse, cambiarse e ir al trabajo? Desde que lo decidió, desde que lo decidí. Y no solo volví el miércoles, sino que el lunes siguiente también troté.  Un día leí sobre la regla de los dos minutos , destinada a aquellos que procrast...

¡Hola treintas!

Sí. Hice un blog que se llama "antesydespues30" y desde que cumplí 30 no volví a escribir una sola línea. Hasta ahora...¿Por qué ahora? Aunque quiera jugar a ser especial, tengo obviedades difíciles de ocultar. El cliché del balance 2017 fue duro para mí. La adultez me cayó como una pava de agua hirviendo en un enero húmedo y caluroso y fue sólo decisión mía. Como si hubiera un manual que dijera que cuando tenés 30, tenés que tener determinado estado civil,  biológico, económico, social. (Lea la oración que acabo de escribir)...Sí, amigos, amigas. No hay un manual, hay una puta sociedad y el que niega escucharla de vez en cuando que tire la primera piedra. No llegué hasta acá para seguir juzgándome por lo que quiero pero no tengo, aunque -en realidad- no sé si quiero, pero -quizá- dudo que lo quiera porque como no lo tengo, no sé. Y esto es lo que revuelve mis emociones todos los días. ¿Te pasa? Bienvenid@. PRÓLOGO En diciembre, un compañero de laburo me regaló el libro ...