Para tomar carrera

Dicen que a veces hay que retroceder para tomar carrera y estoy segura de que es el motivo real por el cual volví para atrás.  Porque no soy la misma y puedo jugar a ser la nena caprichosa de siempre que hace berrinche para que los demás hagan exactamente lo que quiere. Puedo jugar a ser pero no SER.  

LA RESISTENCIA. El cuerpo habla y, aunque hace tiempo se había dormido, ahora despertó y volvió a castigarme la piel. Es otro aviso de que estoy cambiando y que no va a ser fácil, amiga. Bancatela, porque la chica se quedaba escondida todo el día detrás de la pantalla de una computadora, la víctima que no se quería nada, la desorganizada, la rebelde que está en contra porque sí,  todavía está, no se fue y quizá no se vaya nunca. La otra tiene que resistir, la que sale a correr, la que toma agua, la que está 100% convencida de lo hermosa e inteligente que es, esa, que se levanta y hace lo que quiere porque nada le da paja. Esa es la que te hace bien. Todo eso me dijo mi piel en los últimos 10 días. Mucho, ¿no?

DISTINCIONES. Resulta que el entrenamiento de coaching ontológico me ayudó a ver cosas que antes no veía. 
Digamos que mi yo de antes se hubiera entregado a los más pecaminosos hábitos de instalarse en los ataques de victimitis aguda, de volver a conformarse con algo menos de lo que merece, de abandonar a mitad de camino. Digamos que mi yo de antes era una pelotuda. Digamos que casi vuelve, digamos que volvió por un rato, por un día, por unos días. Digamos que todavía está en el medio.

La realidad es que (la realidad no, MI forma de ver la realidad), es que ahora conozco el gustito de ser diferente, de ser la persona que quiero ser y no puedo hacerme más la boluda. ¿O puedo? No, claro que no. Y tengo una banda de amigos nueva que no me lo permite y un proyecto en común, cuyo proceso y resultado resumen todo lo que pienso sobre la vida. 

Algunos me habrán escuchado decir en reiteradas ocasiones "vivimos quejándonos de la injusticia, la pobreza, del gobierno de turno y nosotros no hacemos NADA". Sí, esa frase la repetí tantas veces que hasta me auto-convencí de que yo sí estaba haciendo algo. Muy loco, porque no estaba haciendo otra cosa más que quejarme.  Hace unas semanas. por iniciativa de ACCIONAR (lugar donde curso el tercer nivel del entrenamiento) y gracias a un equipo de personas hermosas que conocí, estamos haciendo. ¿Haciendo qué? Todo tipo de eventos y piruetas para juntar plata y poder ampliar un comedor de Merlo donde comen 100 chicos por día. Una locura, ¿no? Hay chicos que no comen todos los días en su casa y tienen que ir a un lugar donde hay gente buena que cocina para ellos. Pero la gente buena que hace cosas buenas necesita ayuda de los buenos que no hacen nada y se quedan mirando cómo los malos hacen lo malo. Muy simple.

(Si querés saber cómo podés ayudar, entrá a las redes de @cre4ctivos y vení a todos nuestros eventos. Hay birra, hamburguesas y muy buena onda).

Entonces, retrocedí para tomar carrera. Y no me voy a juzgar tanto por haber tenido un par de recaídas porque sería perder el tiempo. Y tiempo es lo que menos tenemos. ¿Y vos? ¿Estás perdiendo el tiempo? ¿Qué estás dejando de hacer por leer esto? Andá, corré, abrazá, mandá ese Whatsapp que tanto querés o andá a la casa, mejor. Perdoná, cocinate, sonreí. Al carajo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Ya no estoy enamorada

Actualizarse

Reprobé