¡Hola treintas!

Sí. Hice un blog que se llama "antesydespues30" y desde que cumplí 30 no volví a escribir una sola línea. Hasta ahora...¿Por qué ahora?
Aunque quiera jugar a ser especial, tengo obviedades difíciles de ocultar. El cliché del balance 2017 fue duro para mí. La adultez me cayó como una pava de agua hirviendo en un enero húmedo y caluroso y fue sólo decisión mía. Como si hubiera un manual que dijera que cuando tenés 30, tenés que tener determinado estado civil,  biológico, económico, social. (Lea la oración que acabo de escribir)...Sí, amigos, amigas. No hay un manual, hay una puta sociedad y el que niega escucharla de vez en cuando que tire la primera piedra.
No llegué hasta acá para seguir juzgándome por lo que quiero pero no tengo, aunque -en realidad- no sé si quiero, pero -quizá- dudo que lo quiera porque como no lo tengo, no sé. Y esto es lo que revuelve mis emociones todos los días. ¿Te pasa? Bienvenid@.

PRÓLOGO
En diciembre, un compañero de laburo me regaló el libro "Un viaje interior", de los creadores del blog "Marcando el polo". Una pareja viajera que supo hacerme transpirar, llorar e imaginarme una vida completamente diferente en la que me animo a hacer lo que quiero, mientras me cago en las patas. Ellos hablan de viajar por el mundo, yo...Vemos. Pero ese libro fue, para mí, una puerta que empezó a abrirse, despacio, con el ruído molesto y una luz de esas que iluminan todo lo que no quería ver. No hay filtro, no hay Photoshop: cuando empezás a ver, no hay vuelta.

ACCIONAR
Después de mi cumpleaños en el que me preocupé más por la pizza que no traían que por pasarla bien, llegó febrero y con él,  algunas decisiones. Empecé terapia, pronuncié algunos "no" que tenía pendientes y un inesperado "sí" a una propuesta de mi jefa que, para ser honesta, no entendí bien pero acepté de un día para el otro: un entrenamiento de coaching ontológico en un lugar llamado "Accionar", donde personas de variadas religiones, creencias, diferentes morales, estados civiles, emocionales, pensamientos políticos y posiciones económicas, se la pasan metidos en un salón de Gurruchaga y Aguirre, durante tres días, varias horas por día, en grupos de 20 o 30 personas que no conocen y coach (no explicaré qué es el coaching, puede googlear). ¿Para qué? Para hacer algo distinto. Para vivir una experiencia de la que no voy a dar muchos detalles pero podría decir que, a través de diferentes dinámicas grupales, se propone empezar a cambiar el lente con el que vemos cada hecho que pasa en nuestra vida. El entrenamiento tiene tres niveles: DESCUBRIR, CREAR, LOGRAR.

Soy periodista y hasta acá, intenté ser lo más descriptiva, objetiva e informativa posible. Hasta acá.

DESCUBRIR para mí fue la confirmación de que todo depende de nosotros, mucho más de lo que solemos creer. Tres días divertidos, conmovedores, ruidosos y esperanzadores. La puerta que había empezado a abrirse en diciembre, recibió un golpe de viento que la había empujado aún más. Todo empezó a brillar.

En el CREAR me choqué fuerte con mi soberbia, con la rebelde way que me comí a los 15 años y me pone eufórica. La saludé, me peleé con ella, nos fuimos juntas de paseo a cuestionar (nuestro plan predilecto) y resolvimos quedarnos, no escaparnos de esa incomodidad. En los tres días del CREAR le conté a docena y media de personas desconocidas que mi problema es que todo me da paja. No voy a susbestimar al lector de este humilde blog, porque sabrán que la paja es fiaca y la fiaca esconde algo. Lo cierto es que la postergación es una constante en mí y -paradójicamente- antes de los 30 no me molestaba.

El LOGRAR lo empecé hoy o ayer, o hace una semana o un mes. No podría precisar el momento exacto, pero un pensamiento se transformó en una emoción y la emoción trajo una decisión, la decisión escupió una acción y sin darme cuenta, la planificación de un listado de objetivos a cumplir en las próximas siete semanas. Jamás en mi puta vida había escrito un objetivo en un papel y eso que escribo mucho.

No quiero dar más detalles de la experiencia en Accionar que recomiendo, de corazón, a cada una de las personas que amo,  porque este blog se trata de mí y este texto es sólo el comienzo de una seguidilla de palabras que funcionarán como registro. Un registro semanal de mi primera vez: mi primera vez con objetivos. Mi primera vez con un plan para alcanzarlos. Mi primera vez con reales ganas de vivir y un cagazo que me dice "qué paja todo lo que vas a hacer, amiga, qué paja..."

Mover mi cuerpo, aprender a cocinar sano, tomar agua, sacar el registro de conducir, ahorrar lo máximo que pueda, ocuparme de mi casa, ordenar, conectar con mi familia, escribir esto y sumergirme en un proyecto solidario, acompaña de un equipo de personas que apenas conozco; asumir que si el otro gana, yo gano también y darle forma a una teoría que ya no me alcanza. Llegó la hora de hacer. Estos son mis objetivos, mis sueños, mis compromisos.

¡Hola treintas!

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