Histeria para todos

Basta de dobles mensajes.

Ya conté en algún posteo anterior que hace un tiempo dejé de tener filtro y las cosas habían mejorado en el mundo paralelo que hay dentro de mí. Pero, al mismo tiempo, agudicé mi mirada hacia el otro y rasgos como la falsedad, el histeriqueo, y la cobardía innecesaria empezaron a fluir a mi alrededor. Siempre estuvieron, nunca los había visto.

Histeria o cobardía. No sé si es esta generación, si son las redes sociales, los innumerables canales de comunicación que ayudan a ocultar la cara de boludo que ponés cuando hablás o es nada más que una reacción química tan humana como diabólica.


Te pasó, me pasó, me lo contaron:

"Me encantó, pero no le voy a hablar hasta que me hable. Y cuando me hable, voy a tardar en contestar"
"Salimos, no me gustó, pero le dije que quería volver a verlo. No sé, me dio cosa"
"Tuvimos un sexo increíble, no paraba de decirme lo hermosa que era y después... Desapareció".
"No para de hablarme pero cada vez que le digo de hacer algo, de salir, se hace la boluda".
"Tengo más de 30 y quiero algo serio. Pero le dije a este tipo que soy una mina libre para que no se asuste".
"Tuiteo que estoy en una fiesta emocional desde la cama con un pote de helado de mil quinientas chocokalorías"
"Cualquier mujer que quiera sexo, lo tiene"
"Si fuera hombre sería todo tan fácil"
"Yo no soy minitah, la minitah se quiere enamorar. Yo quiero garchar con un cualquiera, llorar sola y reirme de la minitah"
"Era muy copada, pero no. No sé, seguro hay alguien mejor"
"Yo solo quiero sexo, pero la invité al cine porque no quiero estar solo"
"No entiendo qué quiere"
"No entiendo qué buscan"
"Le mentí"


¿Entonces? ¿Hay alguna posibilidad de no terminar mal? Sí. Hablemos. Sin eufemismos, decir lo que en realidad queremos y no exactamente lo contrario, mientras fantaseamos con que el otro decodifica ese mar de mentiras y le llega el mensaje claro. 

BASTA. ¿No lo querés hacer por el otro? Hacelo por vos. Dejá de mentir, dejá de caretearla, porque te vas a brotar, te va a subir la glucosa de todas las chocotortas que vas a comer para calmar la ansiedad que te genera ser esa persona que no sos. 

Dejá de decir que estás bien cuando absolutamente todo lo que hacés te sale mal y lo que querés, no sucede.

Aflojá con la culpa y el egoísmo que te llevan a tener esa necesidad tan dañina de caerle bien a todo el mundo. De ser simpático y amable en exceso con alguien en reemplazo de eso que sabés que no podés darle. Hacete cargo de tus NO. Porque confundís, porque te confundís. Porque siempre hay testigos de lo que ocultás y porque la vida, amigo, pega tan fuerte que hace polvo cualquier máscara de hierro que cargues. 

La duda no lastima. Y aunque, a veces, la verdad también duela, ser esclavo de la mentira constante te mata en vida.

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