Nada que ver con nada, todo que ver con todo
Hacía mucho que no escribía, quizás, porque pensé tanto pero tanto, que preferí escaparme de la realidad en el poco tiempo libre que tenía. En mi caso, sin drogas y muy poco alcohol, mi escape tuvo que ver con virar el ojo hacia las historias ajenas puestas en libros, en Netflix, en la voz de amigos o incluso, en la secuencia de sucesos que les pasan a las princesas de plástico con las que juega mi sobrina de tres años.
No voy a mentir, llegar a casa y prender la tele no evitó ningún pensamiento sobre QUÉ CARAJO VOY A HACER DE MI VIDA. Un día, una semana, exploté y volví a llorar después de meses de querer hacerlo sin resultados. Los que me conocen, los que me leyeron, saben que me había convertido en una chica positiva, esperanzada, agradecida y hasta más sana... Bueno, en fin. Nada es para siempre. Cuando estás ahí arriba, te pega el sol en la cara, ves para abajo todo tan claro, tan sencillo. Desde ahí no hay distancias, se acortan, distinguís los colores, podés contemplar esos techos que antes, por estar abajo, no veías. Y sos tan feliz, y sonreís, y pensás "si vuelvo a bajar, ya sabré cómo manejarme". Pero no. De todas maneras, este post no es para hablar de bajones, pero para cerrar la idea, sólo voy a decir que así como lo bueno no dura tanto, lo malo tampoco. Y si bajás -no porque quisiste, sino porque te tropezaste, te caíste, o algún turro te empujó (sin querer)-, acordate que ya sabés de qué color son los techos, acordate que una vez los contemplaste desde arriba, y no te olvides que para que el sol te vuelva a dar en la cara, tenés que correrte de la sombra. Vos, correte, levantate de la cama. Si no podés solo, pedí una mano.
Como dije, este post no es para llorar ni para dar consejos, aunque me encanta creer que me las sé todas. Bueno, de eso se trata. Me di cuenta de algunas cosas en este tiempo que no tienen relación una con la otra, o tal vez sí, pero este post tampoco es para pensar en eso.
1- A veces hago cosas apropósito delante de alguien que creo que no las hace. Ejemplo: si estoy frente a una persona que creo que es arrogante, hablo de mis errores y digo cosas como "sé que estuve mal". Es como si quisiera que el otro aprenda de mí y diga "ay, mirá, ella que reconoce sus errores y no tiene vergüenza en decirlo. Yo voy a hacer lo mismo". Y así con varias cosas, como hablar bien de alguien a quien todos critican o confesarle mis inseguridades a alguien no se anima a decir las suyas en voz alta. No miento, eh. Sólo remarco.
2- Antes me dejaba boludear cuando alguien que me quería cagar. De golpe, me encuentro en un supermercado reclamando enfáticamente un error en el ticket de unas avellanas bañadas en chocolate. O discutiendo con un taxista que me quiere pasear. No quiero volverme una de esas personas que gritan por cualquier cosa en la calle. Pero ¿tengo que dejar que me boludeen?
3- Me creo una vieja porque tengo 29, casi 30, casi 90. Y en mis días oscuros, me pongo a enumerar todo lo que debería haber hecho y no hice en la primaria, en la secundaria y hace cinco minutos para ser mejor persona. Todo lo que NO hice y sigo sin hacer, para seguir reprochándomelo en un rato.
4-Me gusta ver películas que ya vi y me cuesta empezar una nueva y confiar en que me va a gustar. Siento que pierdo el tiempo, entonces cambio de canal para encontrar algo que ya vi.
5- Esta es un poco más profunda y aburrida para muchos. Lo hablé con amigos, algunos me dieron la razón, otros dudaron. Toda la vida me llené la boca diciendo que el amor era admiración. Si no admirás algo de la otra persona, entonces lo único que te lleva a estar con ese otro, es que te trata bien, que te quiere, o que es bueno. Caraterísticas que muchos tienen (no todos). Es decir, cualquiera te viene bien. Casi que coincido conmigo misma. Algo te tiene que gustar del otro, independientemente de cómo ese otro te trata. Bueno, aquí va la cuestión. ¿Qué es lo que admiramos? Digo, cada uno admirará algo diferente, pero... ¿la admiración no tiene que ver con algo que nos falta? Nos llama la atención de otro algo que no tenemos. O algo que tenemos, pero queremos potenciar. Eso que nos gusta de esa persona nos hace querer tenerla al lado nuestro. Eso que él o ella tienen, yo no lo tengo y por eso quiero tenerla/lo cerca. ¿Muy retorcido? Y sí, el amor es retorcido, porque el amor es egoísta. Incondicional NO EXISTE. Todo se trata de nosotros. De nuestras carencias, de los huecos que buscamos llenar. Si te falta plata y eso te carcome la cabeza, te vas a enamorar de alguien que tenga plata. Si te sentís inseguro, te vas a enamorar de alguien que te cuide y te proteja o de aquél que sienta una seguridad arrolladora. Si estás obsesionado con el éxito, te vas a enamorar de alguien exitoso. En mi caso, busco mi pasión y me enamoro de apasionados.
Pero tranquilos, no es el fin del mundo. Aún así, se puede construir algo lindo y sano. Digo yo, no sé. Cuando me pase les cuento. Quizá, tal vez, por ahí, hay que tratar de identificar qué es lo que tanto deseamos para nosotros mismos y que constantemente buscamos afuera. Tratar de tenerlo nosotros. De conseguirlo solitos. Ahí cambiaremos el patrón. ¿Nos enamoramos siempre de la misma persona? ¿Te pasa siempre lo mismo? Bueno. Ahí tenés. No me odies, la reflexión vino a mí en una tarde mientras caminaba cantando.
6- Canto mientras camino en la calle.
!CERRADO POR VACACIONES!
No voy a mentir, llegar a casa y prender la tele no evitó ningún pensamiento sobre QUÉ CARAJO VOY A HACER DE MI VIDA. Un día, una semana, exploté y volví a llorar después de meses de querer hacerlo sin resultados. Los que me conocen, los que me leyeron, saben que me había convertido en una chica positiva, esperanzada, agradecida y hasta más sana... Bueno, en fin. Nada es para siempre. Cuando estás ahí arriba, te pega el sol en la cara, ves para abajo todo tan claro, tan sencillo. Desde ahí no hay distancias, se acortan, distinguís los colores, podés contemplar esos techos que antes, por estar abajo, no veías. Y sos tan feliz, y sonreís, y pensás "si vuelvo a bajar, ya sabré cómo manejarme". Pero no. De todas maneras, este post no es para hablar de bajones, pero para cerrar la idea, sólo voy a decir que así como lo bueno no dura tanto, lo malo tampoco. Y si bajás -no porque quisiste, sino porque te tropezaste, te caíste, o algún turro te empujó (sin querer)-, acordate que ya sabés de qué color son los techos, acordate que una vez los contemplaste desde arriba, y no te olvides que para que el sol te vuelva a dar en la cara, tenés que correrte de la sombra. Vos, correte, levantate de la cama. Si no podés solo, pedí una mano.
Como dije, este post no es para llorar ni para dar consejos, aunque me encanta creer que me las sé todas. Bueno, de eso se trata. Me di cuenta de algunas cosas en este tiempo que no tienen relación una con la otra, o tal vez sí, pero este post tampoco es para pensar en eso.
1- A veces hago cosas apropósito delante de alguien que creo que no las hace. Ejemplo: si estoy frente a una persona que creo que es arrogante, hablo de mis errores y digo cosas como "sé que estuve mal". Es como si quisiera que el otro aprenda de mí y diga "ay, mirá, ella que reconoce sus errores y no tiene vergüenza en decirlo. Yo voy a hacer lo mismo". Y así con varias cosas, como hablar bien de alguien a quien todos critican o confesarle mis inseguridades a alguien no se anima a decir las suyas en voz alta. No miento, eh. Sólo remarco.
2- Antes me dejaba boludear cuando alguien que me quería cagar. De golpe, me encuentro en un supermercado reclamando enfáticamente un error en el ticket de unas avellanas bañadas en chocolate. O discutiendo con un taxista que me quiere pasear. No quiero volverme una de esas personas que gritan por cualquier cosa en la calle. Pero ¿tengo que dejar que me boludeen?
3- Me creo una vieja porque tengo 29, casi 30, casi 90. Y en mis días oscuros, me pongo a enumerar todo lo que debería haber hecho y no hice en la primaria, en la secundaria y hace cinco minutos para ser mejor persona. Todo lo que NO hice y sigo sin hacer, para seguir reprochándomelo en un rato.
4-Me gusta ver películas que ya vi y me cuesta empezar una nueva y confiar en que me va a gustar. Siento que pierdo el tiempo, entonces cambio de canal para encontrar algo que ya vi.
5- Esta es un poco más profunda y aburrida para muchos. Lo hablé con amigos, algunos me dieron la razón, otros dudaron. Toda la vida me llené la boca diciendo que el amor era admiración. Si no admirás algo de la otra persona, entonces lo único que te lleva a estar con ese otro, es que te trata bien, que te quiere, o que es bueno. Caraterísticas que muchos tienen (no todos). Es decir, cualquiera te viene bien. Casi que coincido conmigo misma. Algo te tiene que gustar del otro, independientemente de cómo ese otro te trata. Bueno, aquí va la cuestión. ¿Qué es lo que admiramos? Digo, cada uno admirará algo diferente, pero... ¿la admiración no tiene que ver con algo que nos falta? Nos llama la atención de otro algo que no tenemos. O algo que tenemos, pero queremos potenciar. Eso que nos gusta de esa persona nos hace querer tenerla al lado nuestro. Eso que él o ella tienen, yo no lo tengo y por eso quiero tenerla/lo cerca. ¿Muy retorcido? Y sí, el amor es retorcido, porque el amor es egoísta. Incondicional NO EXISTE. Todo se trata de nosotros. De nuestras carencias, de los huecos que buscamos llenar. Si te falta plata y eso te carcome la cabeza, te vas a enamorar de alguien que tenga plata. Si te sentís inseguro, te vas a enamorar de alguien que te cuide y te proteja o de aquél que sienta una seguridad arrolladora. Si estás obsesionado con el éxito, te vas a enamorar de alguien exitoso. En mi caso, busco mi pasión y me enamoro de apasionados.
Pero tranquilos, no es el fin del mundo. Aún así, se puede construir algo lindo y sano. Digo yo, no sé. Cuando me pase les cuento. Quizá, tal vez, por ahí, hay que tratar de identificar qué es lo que tanto deseamos para nosotros mismos y que constantemente buscamos afuera. Tratar de tenerlo nosotros. De conseguirlo solitos. Ahí cambiaremos el patrón. ¿Nos enamoramos siempre de la misma persona? ¿Te pasa siempre lo mismo? Bueno. Ahí tenés. No me odies, la reflexión vino a mí en una tarde mientras caminaba cantando.
6- Canto mientras camino en la calle.
!CERRADO POR VACACIONES!
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